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Obsolescente pero honrado

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octubre 11, 2013 por laquehasliado

Según el antiguo testamento, Matusalén fue un señor que vivió 969 años. En ese periodo de tiempo gobernó una tribu del planeta de una forma justa y humana para sus benefactores. Quiero suponer que el buen Matusalén no quiso prejubilarse a los  640 años como le hubiera correspondido. Siguió cotizando para su pueblo hasta cumplir casi el milenio. Se desconoce si añadió grandes avances en su país, pero por lo que sabemos nosotros de las personas que logran un cierto poder, al final se vuelven conservadores (de su fortuna) arrojando poca luz para el pueblo. Demos un voto de confianza a Matusalén e imaginémoslo como a un director de Virgin, Google, Apple,  que no dejó descansar a su pueblo de emociones y grandes avances.

Ahora bien, si el señor Matusalén fue bueno o malo, me inclinó más a pensar por lo segundo. Montones de generaciones por no decir miles, no pudieron imponer su criterio, inventiva e ideas ante el gran señor del momento. Posiblemente  expusieron su  idea, pero no llegaron más allá.

Y es que la vida debe de ser (y de hecho lo es) un continuo movimiento de ideas, situaciones y sueños. Cuando alguien se apoltrona en su diván, firma el contrato de despedida de la vida. Se convierte en un simple pasajero que mira la ventana y envidia a los pájaros del cielo. Posiblemente Matusalén tenía demasiadas cosas que hacer, que quedarse postrado ante la ventana de su casa. Quizás no supo retirarse a tiempo o simplemente no lo necesitaba.

Uno es obsolescente cuando escucha a su entorno repetírselo. Uno es caduco, cuanto en su vida abre la puerta al invierno de las amistades frías. O cuando se pierde en las cenas de protocolo familiar o empresarial, de las visitas al médico porque le conviene.

Sé tú mismo

Aquí nadie viene con fecha de caducidad. No somos electrodomésticos ni productos de consumo perecedero. Somos personas, hombres y mujeres y estamos por encima de la lógica y las normas inventadas.

Quizás amigo lector, más de una vez has estado tentado de tirar la toalla y esperar pacientemente al autobús que ha de retirarte del mundo. Pues bien si estás leyendo esto, significa que dejaste pasar a ese destartalado y oscuro transporte. Todavía tienes mucho que cocinar en tu vida. Sueños, proyectos y éxitos. Que ni la madre naturaleza te marque tus ciclos. Se tu propio Matusalén, y no te pares a esperar nada, tienes piernas; ¡Camina!

@by  Rubén García Codosero

obsoleto

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