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Victimízame despacio que tengo prisa.

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septiembre 17, 2013 por laquehasliado

Existe una creencia popular a caballo entre el mito y el cuento, que dice que si alguna vez nos sorprende en el bosque un oso pardo, lo que  tenemos que hacer es tumbarnos en el suelo y fingirse muertos. El oso nos olerá durante un rato y cuando compruebe que estamos “muertos” proseguirá su camino como si nada. Ahora bien, yo no seré aquel que desmentirá o afirmará el mito ante un oso del bosque. Porque se podrá ser oso pardo, pero no tonto. En cambio se puede ser humano y tonto, tan tonto como para tumbarse ante un animal salvaje de varios cientos de kilos, un olfato exquisito y unas garras que por sí solas cortan el aire. En cambio tumbarse ante un humano y hacerse el “muerto” da resultado y es rentable para muchas personas.

El hecho de convertirse en victima tiene una serie de ventajas a corto plazo. Se juega con la pena y el buen corazón de las personas, para hacerles creer que estamos desvalidos ante ciertas situaciones de nuestra vida. Es cómodo hacerse el débil y que venga otro y te resuelva la papeleta o lo que es igualmente terrible, que nos justifique nuestra inmovilidad o desgana.

victima

Victimizarse para mendigar ayuda. Una práctica muy habitual en los días que atravesamos.

Por ejemplo, podemos comparar al tiempo con el oso pardo. Si hace frío o calor y no puedo hacer una visita, un recado, etc. Intentamos colgar a otro la tarea o bien la dejamos pasar lamentándonos de las inclemencias.

Nuestros jefes, compañeros de trabajo o clientes también son osos pardos. Ejemplo: No terminar una tarea de la que somos responsables, por perder el tiempo o simplemente por no pedir ayuda es de nuevo justificarse ante el oso.

Tenemos ejemplos todos los días, desde decir que no hay empleo, (actualmente el empleo se lo tiene que crear uno, pero mucha gente necesita un cambio de perspectiva y no lo sabe), pasando por que no tiene dinero (permitir que otro se gaste su dinero en ti, por no salir a la vida a buscársela), a situaciones como que la culpa la tiene el COI (y van tres señores, algo huele a muerto en España).

Victimizarse es ponerse en el sillón cómodo de la vida, arropándose de lástimas y compasiones. Y no creo que el creador del Santander, Zara, El corte inglés, el bar de la esquina de tu barrio, la carnicería del mercado, el kiosco de prensa o el compañero de trabajo que ahorra todo el año para irse de vacaciones a Taití, se hayan victimizado de nada. Todo lo contrario, se trata de convertirse en ese oso pardo que campa a sus anchas por la vida. Que pesca lo que le da la gana y que abraza a los árboles para rascarse los picores que le molestan (situaciones o personas). Ese oso hermoso que planta cara a los lobos y que saluda al sol todas las mañanas.

Al final, quizás la fábula sea cierta y los osos prefieran el reto de la caza, a la mediocridad de merendarse un muerto viviente. A la vida siempre “con garra”.

@by Rubén García Codosero

1 oso feliz

Si un oso puede ir en bicicleta, que no vas a poder hacer tú.

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Un pensamiento en “Victimízame despacio que tengo prisa.

  1. Chelo Santa Bárbara López dice:

    Muy bueno Ruben!! ahora me ha quedado claro….jajaja.
    Un beso.

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