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Salir del chasco

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agosto 23, 2013 por laquehasliado

Cuantas veces a lo largo de nuestra vida nos quedamos paralizados, en lo que parece ser una ciénaga o charco que nos pone de barro y de agua hasta las “cejas”.

Y como hijos de buen cristiano lo primero que hacemos es maldecir a la ascendencia del creador de tan malvado obstáculo en nuestra vida. Y en vez de salir de ese charco o ciénaga con más o menos esfuerzo, nos gusta quedarnos una temporada en el centro del  agua sucia y embarrada, para que todos los que pasen por allí vean que desgraciados somos, la mala suerte que hemos tenido y que no había otra alternativa. Es más, si otro peregrino de la vida, cae con nosotros en el charco, estaremos un poco más a gusto porque ya podremos poner más pegas gritando al mundo, que aquel charco, atrapa personas, destroza vidas y que no hay por donde continuar.

En esa película que nos hemos montado interpretando el papel del “Pupas” seguiremos esperando en el charco, para ver si caen otras personas y con ello aferrarnos a nuestra justificación de no levantarse y limpiarse de ese agravio que tanto nos incomoda.

Mientras se está embarrado en un charco de la vida, no podemos ver los senderos que nos rodean. Unos con finas y cómodas hierbas y otros senderos de tierra fina y suave.

Y es que en el día a día estamos rodeados de charcos como la multa de tráfico que nos obsequiado, una reprimenda en el trabajo, una factura no controlada que nos “apaña” el mes, una avería en casa, el coche que no arranca, el colegio de los niños, el sueldo congelado, esa tristeza de no tener lo último de Apple, o ese bolso de ensueño de Loewe que no nos podemos permitir.

amigos y barro

Si has caído en un charco, sonríe y sigue caminando. La vida es maravillosamente imprevisible, nuestra mejor actitud ante ella nos hace avanzar.

Solo son chascos en el camino, pequeños inconvenientes que tiene esto de estar vivo. Existen para que sepamos valorar lo bueno de nuestra vida, esas cosas que no molestan y pasan desapercibidas, como la amistad, la salud, comer todos los días, dormir con tranquilidad, la familia más cercana.

No tenemos tiempo para patalear en una acequia, ni siquiera para tener una llantina por mojarnos hasta los huesos de sucias aguas. Uno se lava, se ducha, se cambia y sale con una sonrisa para de nuevo seguir caminando.

Los charcos son charcos si nosotros queremos, si les damos más importancia que el resto de nuestra vida. Así que salgamos del chasco y sigamos viviendo, siempre hay muchas más cosas buenas que malas.

@by Rubén García Codosero

Child Showing Dirty Hands

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