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Curioso País

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agosto 2, 2013 por laquehasliado

Han pasado unos días de la segunda tragedia (¿Importa el número?) más terrible de la historia de nuestro ferrocarril. Y como no podía ser más español, todos hemos hablado y pronunciado en todos los sentidos. Desde dar la opinión de las causas del accidente, a crucificar o comparecerse del conductor, atacar los recortes, al ingeniero que hizo el trazado, al que puso la catenaria y hasta el que fabricó los clavos que sujetan a los raíles. ¿Y de las víctimas? También nos hemos acordado y solidarizado, nos puede pasar a cualquiera de nosotros el día que menos lo esperemos. La vida es impredecible y no debemos acomodarnos mucho en ella, pues nunca se sabe. Quizás sean criticables las formas, pero no la voluntad de mejorar y evolucionar.

En el caso del Alvia la falta de información televisiva no es otra que el producto de la crisis, ya que casi no quedan periodistas en sus puestos para cubrir acontecimientos. Por esta razón creo que no ha transcendido mucho la solidaridad del país, solo alguna foto de un móvil anónimo. Las colas de voluntarios para donar sangre de nuevo nos recuerdan aquella mañana gris en Madrid, donde fuimos de nuevo un  país y  nos unimos, sin importar  que género, color o edad eran las personas a las que ayudábamos. El triste Alvia de nuevo saca ese gran corazón de nuestra gran cultura (tantas veces adormilada)  y nos moviliza sin ningún tipo de reparos, para ayudar a nuestro prójimo.

Solos

En este tristísimo accidente que solo arroja dolor, quiero creer que los familiares de las víctimas han tenido al menos un poco de consuelo. El dolor personal siempre va a ser interno a cada persona, pero siempre los gestos humanos de ofrecimiento, acompañamiento o simpatía ayudan en cierta manera  a superar esos momentos tan difíciles.

Y que puedo decir yo para reconfortar a esos familiares en unos momentos tan difíciles de sus vidas. Simplemente que recuerden con todo su amor a sus familias, que no les embargue el odio y la sinrazón, aunque es fácil escribirlo es más difícil no dejarse llevar. Que sepan que este gran país, con sus grandes personas, sabe cuidar a los suyos en los momentos más extremos.

Mucho ánimo de parte de este escritor, que sin conoceros, me siento ya parte de vuestra vida. Sigamos esta vida sin olvidar, sin dejar de soñar, seguro que nos cruzamos en el camino.

@by Rubén García Codosero

vía de vida

Y mientras estemos vivos, nuestra vida continuará aguardando preciosos amaneceres a lo largo de nuestro camino.

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