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Le fabuleux destin

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febrero 29, 2012 por laquehasliado

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Una de las cosas buenas de la vida que siempre procuro disfrutar cuando el frenético ritmo cotidiano no me lo impide, es observar los pequeños milagros que ocurren a nuestro alrededor y que nadie parece reparar en ellos. El pasado sábado me ha ocurrido algo maravilloso, muy sencillo, pero rodeado de magia, y es que, los humanos a veces somos magos con poderes increíbles que desaprovechamos.

Salí a correr a las ocho para aprovechar el día y con ello también saludar al sol que siempre nace delante de mi camino. Hubiera sido un entrenamiento normal, sin ver a nadie en mi recorrido, quizás algún vecino madrugador con su perro helado, o algún ciclista dispuesto conquistar Colmenar Viejo como meta en la mañana. Pero aparte de esto, poco más hubiera podido contar si no me hubiera llamado la atención un pequeño globo desinflado, con un papelito atado en su nudo. Como me quedaba poco recorrido para dar la vuelta y no quería parar, decidí, que  miraría a ver lo que ponía en ese papel a la vuelta. Pero mi  imaginación empezó a jugar conmigo, y utilizando técnicas y tácticas del curso de marketing en el que estoy inmerso, se sirvió de este nuevo conocimiento para mezclarlo con las historias e  ideas que se me ocurren cuando salgo a correr. El resultado de ésta mezcla (imaginación+conocimiento) me hizo pensar que podría tratarse de promoción revolucionaria de Mercedes Benz y un regalo asociado a dicho globo. En mi mente el texto decía así “Vale por un Mercedes Clase M, póngase en contacto con….”  Si en ese momento hubiera habido un entrenador cronometrando mis tiempos, hubiera visto como éstos bajaban al dar la vuelta en la rotonda que marca mi camino de vuelta.

niña y globo

Allí estaba el globo, blandito y sin fuerza, ¿de dónde venía?, ¿qué mensaje tendría?,  cientos de preguntas como éstas golpeaban mi cabeza.  Pero al leer aquel pequeño papel, lo que en él había escrito, fue más importante que tres Mercedes Clase M. Era el mensaje de un padre o una madre, un deseo de esperanza. Deseaban todo lo mejor del mundo  para su hija y que saliera bien. Una sensación muy especial tocó mi alma, ¿en qué lugar de Madrid o de España estaría esa persona que lanzó al cielo su mensaje, deseando que alguien en las alturas, pudiera ayudar a su hija?.  Cuánto tienes que querer a un ser humano para lanzar tu deseo a los cuatro vientos, cuánto puedes hacer por alguien si le amas. ¿Cuándo nos vamos a querer de una vez entre todos?, ¿cuándo se va a acabar la estupidez humana, la envidia, la tontería de diferenciarnos, de separarnos y no escuchar al prójimo?,  ¿cuándo vamos a tirar de una vez hacia delante unidos sin miedo? Creo que ya nos  toca hacer algo en este sentido y por poco que podamos aportar, el mundo, poco a poco, será cada vez más, un lugar donde  valga mucho más la pena vivir.

Según me alejaba del globo, con aquel papel en mi bolsillo, deseé todo lo mejor del mundo y el universo para esa niña y esos padres allá donde se encuentren.

¡Feliz día!

ternura

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